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Escuela Viva prepara estudiantes para que aprendan a través de actitudes positivas


EHN Staff
Escuela Viva prepara estudiantes para que...

Teacher with studentsRichard Jones
Reportero de El Hispanic News

Portland, OR — Sentada en una mesa de trabajo, la directora y dueña de la Escuela Viva explicó qué hace que su escuela sea diferente. Un callado zumbido de niños hablando con maestros llenaba el cuarto.

De la nada, una niña de 4 años con una gran sonrisa corrió hacia nosotros y le dio un abrazo de oso a Ángela García — o Angie, como la mayoría del personal en la Escuela Viva la llaman.

Tan rápido como llegó, la niñita de 4 años regresó a trabajar en su proyecto. García no reaccionó como si dicha muestra de cariño fuera algo fuera de lo común.

Una mirada a la tarjeta de negocios de García explica el encuentro súbito. La tarjeta dice “Espíritus sanos, Corazones abiertos y Mentes Activas”.

La premisa básica de la Escuela Viva suena simple — pero es totalmente lógica. “Los niños felices están listos para aprender”, observó García. “Es importante tener una buena primera experiencia educacional para hacerlos que amen el aprendizaje”.

García enfatiza la importancia de la estabilidad emocional: “Si es difícil para un niño controlar sus emociones, ¿no sería también difícil que ellos aprendieran?”

Cualquiera que haya pasado tiempo con niños que empiezan a andar ha notado que los niñitos son criaturas que absorben información. A la hora que pasan uno o dos años en una escuela grande e impersonal, muchos niños encuentran que su deseo de aprender ha desaparecido.

Como lo pone García, “Los niños son… maravillosos y están llenos de energía — y el mundo lentamente mata dicha energía vibrante”.

Para evitar esa tragedia, García opina que, “El papel de un maestro es ayudarles a sentirse bien sobre ellos mismos — a establecer su amor propio y confianza”.

Para preparar a los niños para que aprendan uno los debe ayudar a obtener un poco de independencia, dijo ella. Cosas pequeñas tales como aprender a atarse el cordón de los zapatos les da la confianza de que pueden tener éxito.

Otra necesidad es desarrollar habilidades sociales, tales como aprender a compartir. “Si un niño no puede llevarse bien con los demás”, razona García, “¿cómo pueden trabajar en un ambiente educacional para estar preparados y listos para aprender?”

En resumen, la Escuela Viva tiene la intención de ofrecer “un ambiente alojador seguro” conducente al éxito en la vida.

En busca de una escuela

El concepto de la Escuela Viva vino de los antecedentes educacionales de Angie García así como de un poquito de necesidad. Cuando su hija vino al mundo hace ocho años, García se encontró en una posición un poco extraña. “Yo trabajaba media jornada y tenía una niñera a la que le pagaba por hora”, recuerda ella.

El empleo de media jornada venía de su título de maestría en trabajo social — ayudando a familias que habían sufrido de abuso de niños y violencia doméstica. Ella decidió que cuando su hija tuviera la edad suficiente la pondría en un programa pre-escolar donde pudiera socializar con otros niños.

García empezó a buscar por todo Portland una escuela para su hija. “Yo estaba buscando un programa que desarrollara su espíritu y ofreciera un medio ambiente bilingüe. La verdad es que no lo pude encontrar”, recuerda ella. “Así que empecé esto”.

“Esto” — en su forma original — era ella, cinco niños, y un sótano remodelado. A principios del año 2010, la Escuela Viva se había expandido a siete miembros del personal de jornada completa además de cuatro empleados de media jornada en tres sitios.

En octubre, la Escuela Viva consolidó sus operaciones en un edificio más grande en el Sureste de Portland. Ahora cuentan con 67 niños inscritos y 15 miembros del personal.

¿Qué justifica un crecimiento tan rápido?

“Comunicación de persona a persona”, respondió ella. “Virtualmente todos los niños aquí han venido debido a recomendaciones”.

Los padres de familia reconocen que la Escuela Viva ofrece un número de servicios fuera de lo común para ayudarles a apoyar el aprendizaje de sus niños.

En vez de establecer “planes de estudio” impersonales para cada estudiante, los maestros en la Escuela Viva observan a los niños, participan en diálogos con ellos, y documentan lo que descubren. Este proceso le permite a los maestros descubrir en qué tipo de aprendizaje está preparado para participar un niño. Con dicha información, los maestros guían a los niños para ayudarles a encontrar sus propias respuestas.

Para documentar este proceso, los miembros del personal toman fotos digitales de los niños participando en sus proyectos. Luego, usando “tarjetas de calificaciones fotográficas” los padres de familia pueden ver en qué dirección está yendo cada niño. Con dicha información, los padres de familia luego pueden ayudar a dirigir los intereses de sus niños en el hogar.

Otro beneficio viene de la estructura de la Escuela Viva como una “escuela de dos idiomas”.

“Nosotros hablamos en ambos idiomas”, dijo García, “pero éste no es un curso de inmersión. El español no es una de las partes más importantes de lo que hacemos. Es un bono adicional”.

García simplemente permite que el idioma ocurra. “Nosotros usamos palabras por aquí y por allá”, dijo ella. “Luego nosotros aumentamos la cantidad como a la mitad, una vez que el niño se ajusta al ambiente escolar”.

Esto resulta mucho más efectivo que si se les pide a los niños que memoricen una larga lista de palabras.

García informa que los niños en la Escuela Viva aprenden idiomas con facilidad.

Cerca del 80 por ciento vienen de hogares que predominantemente hablan inglés y, con una excepción, el resto vienen de hogares donde prevalece el español. La única excepción es un niño de una familia que habla italiano.

El financiamiento de la expansión

El éxito tiene su precio: demasiados estudiantes, no suficiente espacio. La primavera pasada, la escuela estaba operando simultáneamente en tres ubicaciones. Aún así, “El espacio era muy restringido”, comentó García.

Así que se empezó a buscar un espacio más grande en el cual ella pudiera combinar todas las operaciones de la Escuela Viva. Después de haber buscado durante un poco de tiempo, García encontró un sitio con 12,000 pies cuadrados de espacio.

Establecer un nuevo centro — y mudar el equipo — exigió tener un poco de capital rápidamente. Afortunadamente, García encontró a Mercy Corps NW (MCNW) y a la Albina Opportunities Corporation (AOC), ambas las cuales le ofrecieron el financiamiento que ella necesitaba después de que recursos de préstamos tradicionales resultaron ser no existentes. En este caso, la AOC contribuyó la mayoría del dinero del préstamo y la MCNW contribuyó una parte más pequeña y estuvo de acuerdo en administrar el préstamo.

Ambas la MCNW y AOC de manera activa buscan oportunidades de ayudar a negocios minoritarios bien administrados para que puedan expandirse. Estas corporaciones se han asociado en varios otros proyectos en Portland. Para obtener detalles sobre este programa, llame a Terry Brandt al 503-288-7292.

Brandt, directora ejecutiva de Albina Opportunities Corporation, se enorgullece en ayudar a esta escuela orientada hacia el futuro. “No sólo le ofrece a los niños una oportunidad educacional singular, sino que ha creado y sustentará empleos con un salario de subsistencia plena en nuestra comunidad”, comentó Brandt.

La Escuela Viva actualmente tiene tres niveles:

Infante, de 2 años o menores. En el grupo de infantes, en la Escuela Viva, un maestro es responsable de no más de cuatro niños.

Pre-escuela, de cerca de 2 a 3 años de edad. La proporción de maestro/estudiantes es de no más de 10 a uno.

Pre-kindergarten, de cerca de 3 a 4 años de edad.

La colocación no es establecida de manera rígida por la edad, sino por desarrollo.

Aún ajustándose a su nuevo edificio de dos pisos, García dijo que la Escuela Viva estará mejorando el edificio y actualizando sus terrenos. Para darle un aspecto más verde al sitio, hay planes de sembrar más árboles y remover pavimento viejo.

Después de las mejoras, la escuela estará lista para agregar otros 10 estudiantes en julio, con una inscripción total de 77.

Al ir agregando más personal, García está buscando maestros con un mínimo de dos años de capacitación en educación, destreza en ambos español e inglés, y un año de experiencia en el nivel apropiado de edad.

La Escuela Viva ha sido seleccionada como una de las 25 escuelas en Oregón que recibirá ayuda del estado para que puedan servir como modelos para otras escuelas.

Para obtener más información sobre la Escuela Viva, visite el sitio web de la escuela en www.escuela-viva.com o llame al 503-282-2091.

En una entrevista, García dijo, “Nosotros tratamos de ser una buena talla entre lo que los padres de familia quieren y lo que nosotros ofrecemos”.

Esa talla parece ser tan cómoda como un par de zapatos favoritos — y está lista para dar un paso hacia el futuro.

Foto Richard Jones, El Hispanic News
Cuando no pudo encontrar una escuela satisfactoria para su hija, Angie García empezó su propia escuela basándose en el lema de “espíritus sanos, corazones abiertos y mentes activas”.

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