grey Edificio CAPACES en Woodburn es el primero de su tipo en la nación

uando todo el material aislante sea colocado en su lugar en los techos y muros de la nueva sede del CAPACES Leadership Institute, deberá usar cerca del 10 por ciento de la energía de un edificio comparable. / Foto por Richard Jones, El Hispanic News

Richard Jones
El Hispanic News

 

Woodburn, OR — El futuro del diseño de edificios pequeños para oficinas en los EE.UU. probablemente estará muy influenciado por el edificio del CAPACES Leadership Institute que ahora está tomando forma a la par de la sede de Pineros y Campesinos Unidos del Noroeste (PCUN) en la Calle Young en Woodburn.

Combinando virtualmente cada avance en prácticas de construcción ecológicamente responsables, el edificio será un modelo que los arquitectos estadounidenses podrán estudiar. Tres compañías de Portland — Green Hammer, Communitecture, y Conlee Engineers — combinaron sus talentos y experiencia para diseñar el edificio.

Gene Wixson, gerente de proyectos de Green Hammer, comentó que el edificio CAPACES está en buen camino de ser el primer edificio para oficinas certificado como “passivhaus” en los Estados Unidos. La estructura de un piso y 2,855 pies cuadrados contendrá tres oficinas así como cuatro salas de reuniones y un salón público. Passivhaus — palabra en alemán que significa Casa Pasiva — es el mejor estándar internacional para eficiencia energética, expresó Wixson. Aunque este concepto es muy popular en Europa, apenas está empezando a aparecer en Norteamérica.

Wixson calculó que el diseño de “rendimiento ultra alto” del edificio resultará en una “factura de energía minúscula” — cerca del 10 por ciento de la necesaria por una estructura convencional.

Además, dijo Wixson, el aire en el edificio será reciclado constantemente a través de un ventilador de recuperación de calor. Esto ayudará a mantener el interior fresco.

Otros ahorros vendrán al depender en ayuda de voluntarios, incluyendo carpinteros y 12 estudiantes de la Lewis & Clark College en Portland.

Ayuda de estudiantes

Mientras la mayoría de los estudiantes universitarios estaban tomándose el fin de semana libre, una docena de estudiantes de Lewis & Clark decidieron revivir el espíritu de una tradición estadounidense del siglo 19 — llevar a cabo una fiesta de colaboración para erguir un granero. Los primeros colonizadores se reunían para ayudar a sus vecinos a construir graneros, casas, y hasta iglesias.

Anna Daggett, estudiante de segundo año especializándose en biología y oriunda del norte de California, jugó un papel clave para el grupo de Lewis & Clark. Ella alquiló y manejó la furgoneta para 12 pasajeros de Portland hasta Woodburn.

Después de llegar, Daggett y los otros estudiantes empezaron a excavar usando palas para preparar un largo foso para un futuro bajío ecológico que retendrá el drenaje de agua.

Lewis & Clark ayuda a los estudiantes a familiarizarse con comunidades en Portland — y en otros lugares. Al ayudar a grupos comunitarios, los estudiantes pueden reforzar lo que aprendieron en las aulas con experiencias prácticas.

Daggett, cuya especialización secundaria es en  estudios Latinoamericanos, había visitado Woodburn el año pasado para aprender sobre las actividades de PCUN. La universidad le permitió integrar “muchas clases de diferentes departamentos” para forjar su propio programa de especialización secundaria.

El año pasado ella se familiarizó con cómo usar una pala y trabajar con el subsuelo de Woodburn. Este año, con el edificio tomando forma, Daggett lo llamó “una increíble mezcla de [planificación] ambiental” y un centro de “participación para la comunidad”.

Adrián Guerrero, estudiante de tercer año especializándose en historia y cuya especialización secundaria es en estudios étnicos, estaba familiarizado con el sindicato de trabajadores agrícolas basado en Woodburn. “Yo había oído de PCUN antes y verdaderamente admiraba sus puntos de vista — una mezcla de ambientalismo y problemas sociales”.

Tomando un breve descanso de empujar una carretilla de mano llena de tierra mojada por una cuesta resbalosa, Guerrero dijo, “PCUN estará en la vanguardia en el futuro. Al juntar a los estadounidenses de clase media y a los inmigrantes”, dijo él, “nosotros podemos darle frente y resolver problemas ambientales y étnicos”.

“Uno no puede estar consciente del ambiente sin [considerar ambos] el ambiente y las condiciones sociales”, agregó él.

Un modelo para todo el mundo

Wixson, un administrador de construcción experimentado, se impresionó del programa de PCUN. “Todo es improbable — los fondos, labor, y una misión social convirtiéndose en realidad en tres dimensiones”.

El edificio estará totalmente libre de deudas, agregó Wixson. Donaciones de cientos de individuos y concesiones de docenas de fundaciones proporcionaron el dinero necesario. Donaciones en valores reales de muchos negocios han ayudado. Cientos de trabajadores y carpinteros voluntarios están donando sus servicios para ayudar a mantener los costos tan bajos como sea posible.

grey Edificio CAPACES en Woodburn es el primero de su tipo en la nación

Un edificio eficiente en el uso de energía cuesta un poco más de lo normal, pero Gene Wixson dice que los ahorros en las facturas de energía reembolsarán la inversión. / Foto por Richard Jones, El Hispanic News

Los edificios ecológicamente responsables contienen una mezcla de diferentes técnicas.

Material aislante de primera calidad es el más comúnmente usado. La eficiencia del material aislante es medida en valores R — R-35 o R-45, por ejemplo. Los códigos de construcción de Oregón exigen cifras en la gama de R-21 para muros y R-38 para techos. El edificio CAPACES tendrá más de dos veces dichas cifras, usando R-45 para muros y R-120 para los techos.

Todo el edificio estará cubierto con ocho pulgadas de espuma aislante, hasta por debajo de la fundación y losa de concreto. “Los muros estarán completamente sellados”, comentó Wixson. El techo será aislado con 32 pulgadas de celulosa — principalmente papel periódico reciclado.

Sobre eso se pondrá una capa de contrachapado cubierto con cuatro pulgadas de tierra.

Otra técnica básica es usar muy pocas ventanas que ven hacia el norte. Esto resulta en una pérdida grande de calor durante el invierno. El edificio del CAPACES Leadership Institute tendrá en su mayoría ventanas que ven hacia el sur.

Para prevenir que las ventanas que ven hacia el sur proporcionen demasiado calor en el verano, los diseñadores calcularon la saliente óptima para el techo que ve hacia el sur. Esto disminuirá el calor solar cuando el sol está en su punto más alto en el cielo, y permitirá que el sol bajo en el invierno genere calor para el edificio durante dicha estación.

Usando ventanas elevadas sobre las puertas y en los muros, los ocupantes del edificio podrán inclinar dichas ventanas hacia adentro en las noches de verano para dejar entrar el aire fresco de la noche. Al poder rotar en su punto medio, las ventanas elevadas permiten entrar dos veces la cantidad de aire que las ventanas de guillotina. Todas las ventanas serán modelos con tres paneles de vidrio, con argón entre los paneles. Esto proporcionará más ahorro de energía.

Con la combinación de diseños y aparatos, Wixson espera que muy poco enfriamiento convencional será necesario. Una bomba de calor mini-split de alta eficiencia proporcionará enfriamiento. También podrá proporcionar una pequeña cantidad de calefacción si fuera necesaria en el invierno.

Wixson mantiene una mente abierta por si ocurren sorpresas. “Los edificios de alto rendimiento [varían] — algunos no funcionan como fueron diseñados”.

Para encargarse de eventos inesperados, el edificio tiene algunos sistemas de respaldo. Por ejemplo, todos los ductos de ventilación son fácilmente accesibles, haciendo fácil modernizar los sistemas cuando cambien las necesidades.

¿Y qué si a alguien se le olvida abrir las ventanas para permitir que entre el aire fresco durante las noches de verano? “Podré ver el sistema de controles conectado por la Internet para revisar las temperaturas y verificar que abrieron las ventanas por la noche”, expresó Wixson. Sí así fuera el caso, él les podrá dejar un recordatorio a los usuarios del edificio.

Las gramas aborígenes y tejados de sedum en el techo ecológico recibirán inspecciones dos veces al año para cerciorarse que estén sanas.

Wixson comentó que parras y lúpulos serán sembrados en una pérgola que le da sombra a la cara oeste del edificio. Sus hojas ofrecen sombra en el verano. Cuando se les caen las hojas a finales del otoño, el edificio podrá absorber el calor del sol.

Cuando los edificios eficientes en el uso de energía sean algo más común, se reducirá la dependencia en la energía. Y eso podría ofrecer todo tipo de beneficios.

“En Woodburn”, agregó Wixson, “los beneficios sociales y para la comunidad se están acumulando antes que los beneficios ambientas y ahorros de energía”.

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