Christopher Anders (a la izquierda) comenta que los notarios en los Estados Unidos son totalmente diferentes que aquellos en México. Anders y Awilda Medina, Tilman Hasche, y Sonia Molinar forman parte del equipo de inmigración en la empresa de abogados de Parker Butte & Lane. / Foto por Richard Jones, El Hispanic News

La verdad sobre los notarios en los EEUU y nuestro turbio proceso de inmigración

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Chris Anders Awilda Medina Tilman Hasche Sonia Molinar Migrant law 21 DEC 2011 007 300x166 La verdad sobre los notarios en los EEUU y nuestro turbio proceso de inmigración

Christopher Anders (a la izquierda) comenta que los notarios en los Estados Unidos son totalmente diferentes que aquellos en México. Anders y Awilda Medina, Tilman Hasche, y Sonia Molinar forman parte del equipo de inmigración en la empresa de abogados de Parker Butte & Lane. / Foto por Richard Jones, El Hispanic News

Richard Jones
El Hispanic News

Portland, OR — ¿Cuándo es un “notary public” no un notario público? A primera vista uno pensaría que dichos términos cubrirían el mismo territorio. Sin embargo, éste no es el caso.

El sitio web del Secretario del Estado de Tejas contiene una composición escrita por Jonathan A. Pikoff y Charles J. Crimmins. Dicho estudio muestra que una brecha más ancha que el Río Grande (Río Bravo) separa estas dos descripciones de empleos.

Christopher Anders, abogado de inmigración basado en Portland, comentó que la misma brecha aplica entre notarios en los Estados Unidos y Latinoamérica.

Los notarios públicos en los países latinoamericanos tienen el poder de ofrecer servicios como mediadores en disputas, emitir opiniones judiciales, e intervenir en procedimientos judiciales. En los EE.UU., un notario público básicamente certifica documentos y administra juramentos.

En resumen, si uno encuentra a alguien que dice ser un notario, uno no debe asumir que él o ella tienen los mismos poderes que un notario en México. Anders advirtió que cualquier persona que se enfrente con problemas de inmigración podría ser perjudicada seriamente por personas no acreditadas para ejercer leyes de inmigración.

Anders comentó que la Oficina de Inmigración y Aduanas de los EE.UU. (ICE, por sus siglas en inglés) advierte contra personas fraudulentas que se hacen pasar por abogados acreditados, expertos en inmigración, o funcionarios del gobierno. Amigos y miembros de familia bien intencionados, al ofrecer consejos inexactos, pueden perjudicar a la gente que están tratando de ayudar.

Dichas diferencias nacionales conllevan mucho peso. Anders agregó, “Estos formularios son peligrosos en malas manos”.

Tilman Hasche, también un especialista en leyes de inmigración, comentó, “El notario típico ayudará a algunas personas, pero no están capacitados [en los puntos específicos de las leyes de inmigración] y ellos [a menudo] se equivocan. En algunos casos, pueden causar que las personas sean deportadas”.

Anders y Hasche son dos de seis abogados en la firma de abogados de Parker Butte & Lane en Portland. La firma le ofrece servicios a individuos, corporaciones, y organizaciones sin fines de lucro. Las asistentes legales Awilda Medina y Sonia Molinar completan el equipo de deportación, remoción, y asilo de la firma.

Anders y Hasche advierten en contra de estafadores. Muchos dependen en que sus víctimas piensan que pueden confiar en alguien que habla su idioma. Algunos estafadores prometen residencia permanente cuando saben que la víctima no es elegible. Otros toman el dinero de sus víctimas y presentan solicitudes de beneficios que nunca se convierten en realidad. Y aún otros toman el dinero y nunca presentan ninguna solicitud de documentos. El costo de estos fraudes puede sumar a cientos de miles de dólares.

Anders comentó que las leyes y los formularios de inmigración no siempre son los más lógicos. Como resultado, sólo unas cuantas personas que no sean especialistas los pueden comprender.

Algunos de los casos

En 1986, la Ley de Reforma y Control de Inmigración abrió muchas puertas para que trabajadores inmigrantes pudieran convertirse en residentes legales. Esta ley, preparada por el Congreso durante la presidencia de Ronald Reagan, es extremadamente complicada.

En su declaración hecha al firmarla, Reagan llamó a los programas “el producto de una de las tareas legislativas más difíciles en la historia reciente”.

En sus muchas secciones, la ley — también conocida como la Ley Simpson-Mazzoli o la Ley de Amnistía — tiene un laberinto de cláusulas que dejan muchos puntos sin clarificación. Por ejemplo, si un trabajador indocumentado regresa a visitar a sus padres en México, el trabajador podría — o no podría — ser rechazado acceso para obtener una tarjeta de residencia.

La duración y las razones de las visitas son puestas en las manos de los jueces para que ellos decidan si alguna visita en particular a otros países hace que una persona no tenga derecho de ser elegible para obtener estatus de residente permanente.

Otra dificultad es que la mayoría de las personas piensan que si un inmigrante se casa con un ciudadano estadounidense, todos sus problemas estarán resueltos.

Anders recordó un caso ilustrando los problemas causados al no comprender estos puntos.

Anders contó del caso de un hombre de nacionalidad mexicana que se casó con una mujer con ciudadanía estadounidense. Durante el período en que estuvieron casados, el hombre había hecho muchas visitas para ir a ver a su familia que aún vivía en México.

Un notario mal informado le dijo al hombre que manejara a Ciudad Juárez para ahí recoger su tarjeta de residencia. Lo que el hombre — ni el notario — sabían era que al salir del país, esto causaba que fuera permanentemente bloqueado de volver a reingresar. Eso dejó al hombre en México, sin poder reunirse con su esposa y niños, todos ciudadanos estadounidenses, en Oregón.

Las intenciones del notario eran buenas, pero su falta de conocimiento de los detalles comprobó ser desastroso.

“Ese viaje a México se convirtió en un viaje sólo de ida”, reflexionó Anders.

Anders comentó sobre otro punto no claro en la ley de 1986. Un trabajador cubierto por la Ley de Simpson-Mazzoli podría ser elegible para recibir una tarjeta de residencia, pero su cónyuge y niños podrían no ser elegibles. Durante décadas esta cláusula dejó a muchas familias en un limbo legal.

Dichos detalles inconsistentes exigen que alguien tenga años de capacitación especializada para poder entenderlos. Algunos notarios en Oregón podrían estar bien informados de las leyes, agregó Anders, pero la mayoría no lo están.

Anders comentó sobre un caso en el cual inmigrantes de Kazakistán — un esposo, esposa, e hijo adulto — tuvieron que, cada uno individualmente, tomar un paso distinto para recibir ciudadanía estadounidense.

Hasche recuerda el caso de un guatemalteco que había sido secuestrado a los 14 años de edad por uno de los ejércitos en la guerra civil de ese país. El hombre joven fue forzado a ser soldado en el ejército guatemalteco.

Cuando el hombre escapó, los líderes del ejército juraron matar al hombre escapado.

Después de llegar a Oregón, el hombre le pidió a un notario que llenara una solicitud de asilo. El notario, según Hasche, hizo tan mal trabajo que el permiso de empleo del hombre — en esos días otorgado de manera rutinaria cuando se presentaba una solicitud de asilo — fue rechazado a pesar de que él tenía un caso muy convincente. El hombre también se enfrentó al fuerte riesgo de que su caso de asilo fuera rechazado y que fuera enviado de regreso a Guatemala.

Hasche contó de otro hombre joven, a sólo dos años de ser elegible para recibir su residencia permanente. Un notario en Portland le aconsejó al hombre joven — que ya era padre — a que se casara para que su esposa, también indocumentada, pudiera obtener residencia permanente legal junto con él.

Desafortunadamente, el notario le ofreció consejos malos. El hombre era el beneficiario de una petición de inmigración a través de su padre, la cual estaba limitada a hijos e hijas adultos solteros de residentes permanentes. Al casarse con la madre de sus niños, él había anulado la petición que lo hubiera calificado a obtener estatus legal como residente permanente. Su espera de más de 15 años fue desperdiciada debido a la información equivocada del notario.

¿A dónde se puede dirigir?

Con casos tales como estos, concluyó Anders, “Las leyes de inmigración no son un campo para diletantes. Las personas deben tomar decisiones educadas cuando estén buscando ayuda en asuntos de inmigración”.

Él sugirió consultar con organizaciones sin fines de lucro y centros para la comunidad para encontrar nombres de abogados que estén capacitados en este punto especializado de la ley.

Si esto no es posible, uno puede llamar al colegio de abogados del estado para solicitar nombres de abogados apropiados. También podría encontrar otra lista de abogados bien informados en la computadora de su hogar. Una búsqueda de la American Immigrations Lawyer Association — o simplemente AILA — le dará una lista de abogados. La AILA tiene como 20 empresas de abogados en Oregón que trabajan en casos de inmigración.

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