Centro Cultural cumple 40 años

José Jaime (a la izquierda) y José Rivera posan frente a una foto del edificio original del Centro Cultural. Jaime ofreció sus servicios como director ejecutivo del Centro en las décadas de 1970 y 1980; Rivera ha ocupado dicho puesto durante un poco más de un año. / Foto por Julie Cortez, El Hispanic News
Julie Cortez
El Hispanic News
Cornelius, OR — Visite el Centro Cultural del Condado de Washington hoy día y encontrará un laboratorio con computadoras, una cocina comercial, una guardería, y aulas — entre otros recursos — dentro de sus dos edificios grandes. También encontrará, colgado en un pasillo en el edificio principal del centro comunitario, una foto en blanco y negro del Centro Cultural original, una casa de dos pisos anteriormente usada como un hotel para jóvenes.
Lo que la foto no muestra es el área detrás de la casa donde los primeros visitantes del centro aún ataban sus caballos hace 40 años, ni revela el trabajo arduo de las familias fundadoras del Centro Cultural, quienes recaudaron los fondos para comprar esa casa, celebraron bailes, y vendieron tamales y tortillas.
“Es increíble lo bueno que el maíz ha sido para el Centro Cultural”, comentó José Jaime.
Jaime, actualmente miembro de la junta, prestó sus servicios como director ejecutivo del Centro Cultural desde 1977 hasta 1980 y de nuevo desde 1984 hasta 1986. Él recientemente acompaño al director ejecutivo actual, José Rivera, para hablarle a El Hispanic News sobre el pasado, presente, y futuro del Centro Cultural, el cual celebró su 40 aniversario en noviembre.
Según Jaime, las familias fundadoras del Centro — la mayoría trabajadores emigrantes de Tejas y México — echaron raíces en el Condado de Washington bajo la insistencia de organizaciones tales como la Valley Migrant League (Liga de Emigrantes del Valle), la cual les dijo que debían “dejar el flujo de emigrantes” si querían escapar de la pobreza.

De la misma manera que la comunidad latina a la que le ofrece servicios, el Centro Cultural ha crecido y cambiado mucho en los 40 años desde que fue fundado. / Foto por Centro Cultural
Habían pocos latinos en el área en esa época — Rivera calcula que cerca del 8 por ciento de la población de Cornelius era latina en la década de 1970, comparada con el 55 por ciento hoy día — así que dichas familias pioneras reconocían cuánto tendrían que depender en sí mismas como apoyo. Una de las primeras acciones fue asociarse con iglesias locales para darle apoyo financiero a una familia local durante seis meses para que pudieran ahorrar dinero para comprar una casa.
Según Rivera, la existencia del Centro Cultural fue reconocida formalmente en 1971, y fue otorgada estatus como una organización sin fines de lucro en 1972.
El joven Centro Cultural sirvió como un portal de información para familias latinas y una fuente de estabilidad mientras cambiaban su estilo de vida como emigrantes hacia uno más estable.
“Creo que abrió muchas puertas para personas que estaban llegando aquí”, expresó Rivera.
Desde sus primeros días, el centro también fue un criadero para otras organizaciones de servicios sociales. Un garaje para tres automóviles fue construido en el sitio para funcionar como una escuela de mecánica, pero en 1975, Virginia García, una niña de 6 años de edad cuyos padres eran trabajadores emigrantes, falleció debido a una pequeña lesión debido a barreras para obtener cuidados de la salud, causando que ese garaje fuera convertido en el primer Centro de Salud Conmemorativo Virginia García. Esa clínica desde entonces ha sido mudada al otro lado de la calle del Centro y está siendo reconstruida por completo. La Clínica Virginia García también se ha expandido para incluir clínicas en Hillsboro, Beaverton, y McMinnville, así como dos centros de salud dentro de escuelas en Forest Grove y Tigard.
Entre los muchos otros programas y organizaciones que el Centro Cultural alojó o apoyó en esos primeros años están Adelante Mujeres, la Corporación de Desarrollo Humano de Oregón, Salud de la Familia en Woodburn, y la Clínica del Cariño en Hood River.
“Ésa era la filosofía de las familias fundadoras, que queríamos tener muchos ‘niños’”, comentó Jaime, “y dejarlos salir por su cuenta”.
Cuando la organización ya no cupo en el antiguo hotel para jóvenes, usó una casa y terreno que le pertenecía en Gaston como garantía para construir un centro comunitario mucho más grande de 1979 hasta 1981. En el año 2005, agregó un segundo edificio, el Centro de Tecnología y Educación.
Dentro de estos dos edificios, el Centro Cultural y sus organizaciones asociadas ofrecen oportunidades de avance educacional — incluyendo clases para el GED, ESL, ciudadanía, alfabetización, y computadoras — así como actividades artísticas y culturales, un programa de certificación para cocinas comerciales, guardería, servicios de traducción y recomendación, y mucho más.
Jaime y Rivera comentaron que el crecimiento en lo que el Centro Cultural ha podido ofrecer ha estado basado en cuatro pilares: arte y cultura, desarrollo económico, educación, y servicio social para la comunidad.
La expansión también ha sido posible gracias a miembros de la comunidad que de manera gratuita le ofrecen su tiempo, habilidades, y dinero a la organización.
“El Centro es una organización impulsada por voluntarios”, agregó Rivera. “Mucho de esto no podría ser logrado sin los voluntarios que vienen y nos ayudan”.
Entre estos voluntarios que son la clave del éxito continuo y renovación del Centro Cultural están los miembros de la junta, algunos de los cuales Jaime reclutó en sus primeros años como director ejecutivo cuando no tenían mucho de haber cumplido 20 años. Ahora son abuelos.
De manera similar, Rivera dijo que algunos de los miembros actuales de la junta primero se involucraron con el Centro Cultural en la escuela de medio ciclo y en la escuela secundaria, asistieron a la universidad, y luego regresaron a la comunidad.
“[Ellos han tenido] muchos nexos con el Centro desde que eran niños”, añadió Rivera. “Es increíble”.
Para obtener más información sobre el Centro Cultural o para conectarse con sus servicios, vaya a http://centrocultural.org/, llame al 503-359-0446, o visite a la organización en persona en 1110 N. Adair St., Cornelius, Oregón. Donaciones siempre son bienvenidas a través del vínculo para el Centro en Facebook y por correo.
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