Amor en exilio: Luchando a favor de los derechos de parejas binacionales

Daniel Clark Orey, nacido en los EE.UU., y su esposo Milton Rosa, nacido en el Brasil, encuentran que es más fácil vivir en el Brasil ya que el gobierno reconoce su licencia de matrimonio emitida en California.
Por Erin Rook, PQ Monthly
Mientras que el movimiento de igualdad matrimonial obtiene momento en estados a través de la nación, muchas parejas están atascadas en una trágica distorsión temporal Shakesperiana. Como Romeos y Julianos y Romitas y Julietas de nuestro tiempo, parejas binacionales del mismo sexo están luchando para obtener el derecho de simplemente estar juntos.
“Es una época verdaderamente emocionante”, comentó Rachel B. Tiven, directora ejecutiva de Igualdad de Inmigración. “Estamos viendo cambios muy rápidamente, pero no lo suficientemente rápido para personas que necesitan mantener a sus familias juntas hoy día”.
Según el Instituto Williams, existen por lo menos 36,000 familias LGBTQ directamente afectadas por discriminación de inmigración. Para estas familias, actualmente no existe ningún alivio obtenido a través de un matrimonio legal ya que la Ley de Defensa Contra el Matrimonio (DOMA) obstruye el reconocimiento de matrimonios del mismo sexo para el propósito de inmigración.
El camino hacia el tribunal
Igualdad de Inmigración, una organización nacional de derechos de inmigrantes LGBTQ, está trabajando para cambiar eso. El grupo presentó un litigio el 2 de abril retando la Sección 3 de la ley DOMA en nombre de cinco parejas binacionales gay y lesbianas representando diversos antecedentes y situaciones de inmigración.
“Ya no teníamos ninguna otra opción en término de otras maneras de obtener tarjetas de residencia para personas que no tienen derecho a tenerlas basado en su matrimonio a un ciudadano estadounidense”, comentó Tiven.
El grupo legal de abogacía decidió optar por un juicio después de que fallaron sus esfuerzos por encontrar un camino medio. A pesar de precedentes legales, los defensores no pudieron persuadir a los oficiales de inmigración de detener el procesamiento de solicitudes de tarjetas de residencia mientras la constitucionalidad de la ley DOMA es discutida en los tribunales y en la Asamblea Legislativa. La oficina de Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) previamente había detenido el procesamiento para viudas y viudos de ciudadanos estadounidenses cuyos cónyuges fallecieron durante el proceso de solicitud de sus tarjetas de residencia mientras la legislación estaba aún pendiente.
“El gobierno en sí ha dicho que [la ley DOMA] es inconstitucional. El Departamento de Justicia está de acuerdo con el reto de la ley DOMA. Han tomado la posición de que deben continuar implementando la ley DOMA”, dijo Tiven.
“Nosotros no estamos de acuerdo, pero respetuosamente comprendemos porque [el gobierno] no puede otorgar tarjetas de residencia. Pero por lo menos deberían detener su procesamiento”.
Ya que ciudadanos estadounidenses gay no pueden patrocinar a sus cónyuges nacidos en el exterior para obtener tarjetas de residencia, las parejas son forzadas a tomar decisiones difíciles. Algunos cónyuges pueden obtener visas como estudiantes o para trabajar que les otorgan una estadía más larga. Otras parejas viajan de ida y regreso entre sus países de origen usando visas de turista. Si el país de origen del cónyuge nacido en el exterior reconoce matrimonios del mismo sexo, una reubicación podría ser una opción. Para aquellos que no califican o no pueden costear las cuotas y costos de viaje asociados con visas temporales o cuyos países de origen no aceptan parejas del mismo sexo, no tienen otra opción que vivir por debajo del radar o estar separados indefinidamente.
Los “afortunados”
Daniel Clark Orey, Ph.D., oriundo de Grants Pass, y su esposo Milton Rosa, Ed.D., nacido en el Brasil, trataron el método de la visa de trabajo durante 14 años antes de finalmente mudarse al Brasil, donde su certificado de matrimonio de California es reconocido.
A pesar de que Orey ha sido afortunado — ha encontrado trabajo y aceptación en el país de origen de su esposo — aún está frustrado por el doble estándar al que se enfrenta por ser un ciudadano gay.
“Debo pagar impuestos en ambos países, pero a la vez no tengo derechos en uno de ellos”, expresó Orey. “Durante mucho tiempo he tenido una pasión por Latinoamérica, así que casarme con un brasileño me ha permitido vivir aquí. Pero me enoja que nosotros, y muchos otros, no tenemos la libertad de escoger, de la misma manera que la tienen las parejas heterosexuales casadas”.
Los ciudadanos estadounidenses en relaciones heterosexuales pueden obtener tarjetas de residencia para sus cónyuges nacidos en el exterior de manera relativamente fácil y por un poco más de $1,000 dólares en honorarios de tribunal. Orey y Rosa, por otra parte, gastaron más de $30,000 dólares durante los 14 años que residieron juntos en los Estados Unidos en cuotas de visas y viajes de ida y regreso al Brasil, ya que las visas de Rosa debían ser renovadas en su país de origen.
“Él fue entrevistado varias veces y le preguntaban por qué estaba viviendo con la misma persona”, agregó Orey. “Si hubieran averiguado que estábamos casados, le hubieran rechazado la visa. Era demasiado exasperante y caro continuar de esa manera cuando [en Brasil] todo está bien”.
Brasil ha sido mucho más amable con Orey, 56, y Rosa, 50. Ambos hombres son profesores en el programa de educación a distancia en la Universidade Federal de Ouro Preto, donde comparten una oficina. Orey también ofrece sus servicios como Asistente Especialista del Director de Asuntos Internacionales en la UFOP. La universidad ha patrocinado a Orey para obtener una visa permanente – una oferta que ha aceptado ya que obtener residencia a través de su esposo es más complicado y tardado.
“Soy tratado y respetado de la misma manera que cualquier otra persona sería [tratada] — y honestamente, probablemente mejor que Milton era tratado en los Estados Unidos”, dijo Orey. “En realidad no he perdido nada, salvo unas cuantas [libras], y he ganado mucho más. Poder vivir y trabajar en Sudamérica como un profesor universitario conlleva un poco más respeto aquí que en Sacramento. … Creo que uno podría decir que somos los afortunados”.
¿Hasta que la deportación nos separe?
Para las parejas menos afortunadas, el alivio no podría venir más rápido, por lo que Igualdad de Inmigración está buscando justicia para parejas binacionales en los tribunales y en la Asamblea Legislativa, con la Ley de Unificación de Familias Estadounidenses.
La UAFA actualmente está adjunta con otra legislación de inmigración en la Cámara (con 136 copatrocinadores) y el Senado (25 copatrocinadores). Ninguno de los copatrocinadores actuales es del partido Republicano. Y mientras que hay un número de legisladores de Oregón y Washington entre los copatrocinadores, los siguientes aún no han firmado la ley: Representantes de Oregón Greg Walden (R) y Kurt Schrader (D) y Representantes de Washington Jaime Herrera Beutler (R), Doc Hastings (R), Cathy McMorris Rodgers (R), Norman D. Dicks (D), y David G. Reichart (R).
Aunque un número de otros casos actualmente están retando la ley DOMA (y siendo defendidos por abogados contratados por el Grupo Bipartidario de Asesoría Legal de la Cámara), Tiven dijo que la litigación de Igualdad de Inmigración es necesaria porque la victoria en los otros casos podría no ser lo suficientemente amplia para cubrir los asuntos de inmigración. Aun así, con cada victoria legal o legislativa, la Igualdad de Inmigración regresará a la oficina de USCIS para apoyar detener el procesamiento de solicitudes mientras se cuestiona la constitucionalidad de la ley DOMA.
“Lo que es particularmente importante sobre los asuntos de inmigración es que las personas no se pueden esperar. Si uno está bajo la presión de una fecha plazo, decir que va a estar mejor dentro de un año no necesariamente ayuda a su familia y uno podría estar verdaderamente trabado”, expresó Tiven. “No es decir que no hay muchas consecuencias de la discriminación en contra de las familias LGBT. Pero si su visa va a caducar mañana, ¿deja uno a su pareja y a sus niños o se queda sin importar su estatus? ¿Abandona su país un ciudadano estadounidense? ¿Cómo toma alguien la decisión entre sus padres ancianos o enfermos para los que es el cuidador primario y su pareja? Nuestro trabajo es tratar de obtener alivio tan rápidamente como sea posible y nosotros hacemos eso cada vez que hay una oportunidad”.
Averigüe más sobre los asuntos de inmigración LGBTQ, el caso en contra la ley DOMA, y la UAFA al visitar immigrationequality.org.
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