El amor en los tiempos de la ocupación
Por Julie Cortez, El Hispanic News

Romeo (Daniel José Molina) y Julieta (Alejandra Escalante) están muy contentos de que se van a casar. Foto por Jenny Graham, Oregon Shakespeare Festival
Ashland, OR — Podrían estar viviendo debajo de los talones de los recién llegados ocupantes de los EE.UU. como consecuencia de la Guerra Mexicana-Estadounidense, pero las ricas familias Montesco y Capuleto aún se aferran a su “antiquísimo rencor” y continúan una guerra entre ellos en la producción de “Romeo y Julieta” del Festival de Shakespeare de Oregón (OSF).
Hidalgos, haciendas, vaqueros — esta versión de “Romeo y Julieta” tiene lugar en la sociedad no de los Italianos sino de los Californios, los mexicanos hispanohablantes que se establecieron en Alta California antes de que los Estados Unidos tomara la región como parte de su Destino Manifiesto.
En la “bella Verona” — un pueblo de mediados del siglo 19 en Alta California — Romeo Montesco y Julieta Capuleto se enamoran de espuelas a cabezas, a pesar de los planes que tiene Don Capuleto de cerciorarse de la continua prominencia de su familia en la nueva estructura de poder al hacer que Julieta se case con el Capitán París, sobrino del comandante estadounidense de Verona, el General Príncipe.
Podría no llevarse a cabo en la época que William Shakespeare originalmente quería, pero esta versión de “Romeo y Julieta” ciertamente es una obra de época — y un poco de lección de historia.
“Me deleitó que no sólo era de época, sino de una época que opino no les es muy familiar a las personas”, comentó Daniel José Molina, quien, con sólo un año de haberse graduado de la universidad, obtuvo el papel de Romeo en su primera temporada con el OSF.
Alejandra Escalante, la Julieta para el Romeo interpretado por Molina, agregó: “Es casi como descubrir una época mística de la cual nadie sabe mucho al respecto”. En su segunda temporada con el OSF, Escalante está similarmente agradecida de la breve visión de un bastante ignorado capítulo de historia.

Romeo (Daniel José Molina) y Teobaldo (Fajer Al-Kaisi) luchan por el honor de sus familias mientras Benvolio (Kevin Fugaro) protege al caído Mercucio (Jason Rojas). Foto por Jenny Graham, Oregon Shakespeare Festival
“Recuerdo que en la escuela secundaria literalmente había sólo un párrafo sobre la Guerra Mexicana-Estadounidense”, dijo ella. “Y mi padre era mexicano, así que esa fue la información que recibí, la cual obviamente es de un punto de vista muy específico. Él básicamente sólo hablaba de, ‘¡La Raza!’”
Escalante también es media Argentina y Molina nació en la República Dominicana, así que le han dado la bienvenida a la oportunidad de conectarse con sus personajes más a fondo al agregar algunas frases en español y algunos toques de cultura hispana.
“Nos podemos identificar con la obra, lo cual pienso nos permite mostrarle más a la audiencia”, comentó Escalante. “Es un punto de orgullo muy extraño y fuerte poder interpretar estos papeles”.
De manera predecible, su emoción sobre los cambios culturales no es algo sentido de manera universal. Escalante ha escuchado algunos rumores sobre “otra obra de Shakespeare para latinos”. (La temporada pasada, el OSF presentó una versión latina de “Medida por Medida”.)
“No lo atraganta a uno ni con la cultura ni con el escenario”, dijo Molina. “Todos los elementos de ‘Romeo y Julieta’ aún pueden ocurrir en este escenario. Nosotros aún vemos las peleas con espadas. Nosotros aún experimentamos el ardiente calor del verano”.
Jóvenes enamorados
Nosotros también vemos a un par de actores tratando de auténticamente interpretar a un par de muchachos jóvenes, torpes, y enamorados. Molina recuerda haber visto producciones en las cuales parecía que los personajes principales estaban completamente conscientes que la de ellos era “la más grande historia de amor”.
“Es como si inmediatamente saben que están en ‘Romeo y Julieta’ y eso no era lo que me emocionaba sobre la obra”, dijo él. “Lo que me emocionaba … era la confusión, la impetuosidad y la ‘no tengo las palabras para decirlo’ y todas aquellas inseguridades que ocurren en esa edad tan extraña”.
Julieta tiene 13 años y Romeo probablemente un poquito mayor, y con 24 y 23 años respectivamente, Escalante y Molina aún no han puesto suficiente tiempo entre ellos y su adolescencia para olvidar cómo se sentía ser gobernado por cambios en las hormonas y sentimientos enormes.
“Pienso que yo probablemente era bastante fastidiosa a los 13 años”, añadió Escalante, quien interpreta a Julieta como una chica llena de vida y un poco gritona, llena de confianza pero bastante ingenua y tosca. “Sé que siempre pensaba que tenía la razón, de seguro. Pero, pienso que, de la misma manera en que Julieta empieza, quería hacer felices a mis padres… No había nada en mí que quería irritar a mis padres”.
Luego, algo encendió el temido interruptor de la adolescencia. Para Julieta, Escalante sugiere, fue enamorarse.
“De repente uno se siente como, ‘¡Es hora de rebelarse!’” dijo ella. “Definitivamente hay mucho de mí en eso. No hay otra edad en la cual uno es más extremo. En un segundo uno está llorando en el piso… [diciendo] ‘¡Lo mejor sería que me muriera!’ Y en seguida uno está brincando de alegría. Es como ser bipolar”.
Para Molina, interpretar a un Romeo no muy refinado, humilde y autocompasivo significa ignorar “todo lo que aprendí en la universidad sobre “‘el verdadero Shakespeare’. ¡Colóquese en su lugar! ¡Hable!” dijo él en una voz profunda y autoritaria, antes de reírse a carcajadas. “No, no, yo no tenía mucha confianza a los 16 o 17 años”.
Recordando esa falta de confianza ha comprobado ser útil cuando interpreta la escena icónica en el balcón — Molina la llama “cliché” — de la obra.
“Es casi más grande que la obra”, dijo él, agregando que por suerte él y Escalante “pudieron interpretarla como si estuviera ocurriendo por primera vez. Esa escena, más que cualquier otra escena en la obra, no es fácil. Hay muchas emociones volando por todos lados. Él se va a ir, pero ella lo llama de regreso, y ella no se acuerda qué es lo que le va a decir y él no sabe cómo decirle a ella cuanto la quiere. No es seguro; es muy inseguro. Es muy caprichoso y descabellado. Pero eso es el amor a esa edad”.
Pero una historia de amor que ha perdurado y resonado a través de los siglos debe tener profundidad, aun cuando se centra en un par de adolescentes sin experiencia.
Escalante acredita al director Laird Williamson por alentarlos a tomar un método más “neutral” hacia los personajes cuando aún estaban en el proceso de ensayo — “no poniendo tanto de nosotros en ellos”, recuerda ella, “y como haciéndolo más sobre, ‘Crear el amor. Hacer que el amor sea tan poderoso, tan real, tan intenso como sea posible’”.
Una vez los personajes habían sido establecidos y eran creíbles, les permitió usar sus propios locos jóvenes internos.
“Si uno se va demasiado hacia cualquiera de las direcciones”, comentó Escalante, “uno resulta con un desastre”.
Y un desastre no es lo mismo que una tragedia.
“Romeo y Julieta” concluye el 4 de noviembre. Para obtener boletos e información, visite www.osfashland.org/.
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